La importante inversión económica realizada por la Fundación de Ferrocarriles Españoles, junto con la colaboración desinteresada de los voluntarios Ricard Soler y Fernando Catalán y el compromiso de la empresa adjudicataria, harán posible que muy pronto vuelva a funcionar en las instalaciones del Museo del Ferrocarril, ofreciendo al público una experiencia única: revivir un viaje al siglo XIX.
En esta penúltima fase cabe destacar especialmente la intervención en el arriostramiento, piezas que unen el hogar exterior con el interior mediante la sustitución de tirantes. Su ubicación y el difícil acceso han supuesto una actuación técnica de alta precisión y un esfuerzo adicional respecto a la planificación inicial.
Además, se han sustituido los 144 tubos de la caldera, uno por uno, una actuación clave que garantiza una vida útil más larga y un funcionamiento más eficiente y seguro.
Actualmente se inicia la fase de certificación de la caldera por parte de una empresa externa homologada, así como la instalación de un regador en el cenicero, los últimos montajes y el pintado exterior con su identidad histórica. Una vez finalizados estos trabajos, la locomotora recuperará plenamente su condición de icono que transformó la sociedad del siglo XIX, tanto desde el punto de vista económico como social.